árboles que gritan
Hoy descubrí que los cositos de los auriculares tienen una posición para cada oreja. Que tenemos una oreja L y otra R. Y los usé así.
No podría decir que sentí algo especial, que hubo cambios auditivos o incluso en la realidad circundante. Pero sí hubo algo positivo: la sensación de por un rato estar haciendo las cosas del modo correcto.
(cuando sentís que se te cae el techo en la cabeza, que todo va a explotar, que te morís, no está nada mal tener a mano el gran manual de instrucciones de todas las cosas. y la voluntad de buscar el capítulo y leerlo y ponerte a arreglar las cosas hasta que vuelvan a romperse).
Hacer las cosas del modo correcto no cambia nada. No te hace ni más ni menos feliz. Hacéle caso a tu infelicidad: no te molestes, no hay manual.
(el anillo de cianuro sigue siendo una opción. yo se lo voy a pedir a papá noel porque nunca se sabe. nada).