Así como nos ves ahora, nosotros también fuimos jovenes y hermosos.
un paseo hasta el almacén de la placita
Detrás del roble más grande del mundo rodajita de luna, ingenua como el dibujo de un nene.
Así como nos ves ahora, nosotros también fuimos jovenes y hermosos.
Detrás del roble más grande del mundo rodajita de luna, ingenua como el dibujo de un nene.
Bailaba en el patio mientra la lluvia me mojaba la cabeza las manos y el vestido amarillo de chica de diseño, y ese olor de la tierra y las plantas, el cuerpo liviano ágil bello.
(cuando era chiquita estaba perdidamente enamorada de robert plant. ahora también, pero la diferencia es que estoy empezando a perder la esperanza de que a él le pase lo mismo conmigo).
Mientras bailaba, descalza, el suelo todavía caliente, frescándose de a poco, pensaba en marzo, en el viaje. Lejos, sobre las colinas. En lo bueno que va a ser.
(también entonces estaba enamorada de un pibe que tenía el pelo igual al de robert plant. iba a la nocturna de enfrente y yo lo miraba patear en el medio de la calle los rocanrroles que mi hermano ponía en el tocadiscos).
Toda esta gente indignada que agita por la ley sopa, ¿dónde mierda se esconde cuando hay marchas por los derechos humanos? ¿Alguno estaba en la casa de la rioja el otro día? ¿Harían una marcha para que le permitan abortar a la nena de once años violada y embarazada?
A toda costa, como fuese, intenté meterme en un ombligo enorme denso peludo como la selva amazónica. Algunas veces a machetazo limpio. Otras, pidiendo permisos inútiles.
Desde adentro salía una voz que repetía siempre las mismas canciones. Canciones que escuchaba en silencio y desmenuzaba buscando signos invisibles en la oscuridad.
Canciones que además no me nombraban.
No eran de mi incumbencia.
No me pertenecían.
(en retrospectiva las cosas parecen muy idiotas, sin embargo no lo son: son tristes, pero también son un alivio encantador).
No hay que aplicar mucho acá, en la vida, porque hay demasiado viral y corrés el riesgo de que se te metan enanitos en el alma.
Crecí con tu música. En casa te sentimos siempre como de la familia. Y sí, claro que todos nos vamos a morir. Pero ¿era necesario que fueras vos, y tan temprano?
Ojalá no duela mucho. Ojalá toda esa luz que desparramaste en nosotros te acompañe hasta el final, flaco.
hace mucho que no llanto a mares amores que no río a cántaros que no canto que no lluvio hace tanto.
(y así podés escribir ciento veinte mil sandeces y después vas y las leés en fredo y sos cheta y sos feliz).
Hoy descubrí que los cositos de los auriculares tienen una posición para cada oreja. Que tenemos una oreja L y otra R. Y los usé así.
No podría decir que sentí algo especial, que hubo cambios auditivos o incluso en la realidad circundante. Pero sí hubo algo positivo: la sensación de por un rato estar haciendo las cosas del modo correcto.
(cuando sentís que se te cae el techo en la cabeza, que todo va a explotar, que te morís, no está nada mal tener a mano el gran manual de instrucciones de todas las cosas. y la voluntad de buscar el capítulo y leerlo y ponerte a arreglar las cosas hasta que vuelvan a romperse).
Hacer las cosas del modo correcto no cambia nada. No te hace ni más ni menos feliz. Hacéle caso a tu infelicidad: no te molestes, no hay manual.
(el anillo de cianuro sigue siendo una opción. yo se lo voy a pedir a papá noel porque nunca se sabe. nada).
volvé, tocá, miralo dulcemente esta vez…
Cierro brechas, sello fisuritas por donde pueda filtrarse alguna molécula de esperanza que me ataque y entonces vuelva a estar perdida desaprendiendo todo una vez más.
Y el humor del mundo mejora considerablemente.
Acabo de ver en la televisión a una señora con un sombrero de frutas y a un tipo con una galera de la que le salían collares de perlas. Me sentí un poco Alicia, por dos o tres segundos todo era una inocente lisergia un raro y colorido stop motion con música de película de amor.
(hasta que apareció la cara de tinelli y la pura realidad volvió con toda su furiosa crueldad).
Hacía mucho tiempo que no le prestaba tanta atención a algo/alguien.
(lanata tiene una muequita, algo que hace con la boca que le crea un aire de gordo bueno. vos tenés eso (yo lo vi la otra noche), pero sos flaco y talentoso y por suerte no sos lanata).
Me temo que acabo de pegar obsesión nueva.
La naturaleza será todo lo sabia que quieras pero esto de que por una uña caigan nueve más, es una putada.